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Cien Años cumple en el Perú la misión pastoral vasca de la Congregación Pasionista

sábado, 27 de febrero de 2010

SAN GABRIEL DE LA DOLOROSA
Patrón de la Juventud Católica Italiana y de la región de Abruzzo
Fiesta: 27 de febrero        Santuario
-Región Abruzzo, Italia




El 1 de marzo de 1838 nació en el pueblecito de Asís (Italia) un niño llamado Francisco que, como el famoso fundador de los franciscanos, llegó a ser santo. Era el undécimo de trece hermanos y quedó huérfano de madre a los cuatro años.

Francisco (que tomó mas tarde como nombre religioso Gabriel de la Dolorosa) tenía un "temperamento suave, jovial, insinuante, decidido y generoso, poseía también un corazón sensible y lleno de afectividad... Era de palabra fácil  apropiada, inteligente, amena y llena de una gracia que sorprendía..." (Fuentes, p. 24s).

De estatura más bien alta (medía 1,70 metros), tenía "buena voz, era ágil y  bien formado" (ib.).

Con su familia se trasladó a Spoleto donde, como el otro Francisco, era un líder de los jóvenes. Allí fue a la escuela de los hermanos de las Escuelas Cristianas, y al liceo clásico con los jesuitas. Le agradaba mucho el canto, y consiguió premios en poesía latina y en las veladas teatrales.  Era un joven dinámico, con una gran pasión por su fe cristiana. En su habitación había colocado una escultura de la Piedad para su veneración íntima .

Cuando iba al teatro Meliso con su padre, muchas veces salía a escondidas para ir a rezar bajo el pórtico de la catedral, que estaba muy cerca; después regresaba antes de que concluyera la función para salir con los demás espectadores. Algunas veces usaba cilicio y se sabe que en una ocasión rechazó las proposiciones deshonestas de un libertino, amenazándole con una navaja.

Interviene la Virgen María
El 22 de agosto de 1856 estaba asistiendo a la procesión de la "Santa Icone", una imagen mariana venerada en Spoleto, cuando la Virgen María le habló al corazón para invitarle con apremio: "Tú no estás llamado a seguir en el mundo. ¿Qué haces, pues, en él? Entra en la vida religiosa" (Fuentes, p. 208). El 10 de septiembre de 1856 entró en el noviciado pasionista de Morrovalle (Macerata) y tomó el nombre religioso de Gabriel. Tenía solo 18 años. Su entrega fue con todo su corazón y en la vida religiosa encontró su felicidad: "La alegría y el gozo que disfruto dentro de estas paredes son indecibles" (Escritos, p. 185). Sus mayores amores eran Jesús Crucificado, la Eucaristía y la Virgen María.

Muerte
En el convento de Isola, cuando los primeros rayos del sol entraban por la ventana de su celda en la mañana del 27 de febrero de 1862, Gabriel, sumido en éxtasis de amor y rodeado por los religiosos que lloraban junto a su lecho, abandonó la tierra y fue al cielo, invitado por la Virgen María.

Treinta años más tarde, El 17 de octubre de 1892, se iniciaron lo trámites para inscribirlo entre los santos ya que la devoción de los fieles y los milagros que realizaba eran muchos.

Fue canonizado por Benedicto XV en 1920.
Declarado copatrón de la juventud católica Italiana, 1926
Patrón principal de Abruzo en 1959.

Santa Gemma al leer la vida de San Gabriel de la Dolorosa quedó profundamente vinculada espiritualmente con él y este se le apareció en muchas ocasiones para guiarla y consolarla.

jueves, 1 de enero de 2009

San Vicente María Strambi, religioso y obispo


fecha: 1 de enero
fecha en el calendario anterior: 25 de septiembre
n.: 1745 - †: 1824 - país: Italia
canonización: B: Pío XI 26 abr 1925 - C: Pío XII 11 jun 1950
hagiografía: «Vidas de los santos», Alban Butler
En Roma, san Vicente María Strambi, obispo de Macerata y Tolentino, de la Congregación de la Pasión, que gobernó santamente las diócesis que tenía encomendadas y por su fidelidad hacia el Romano Pontífice fue desterrado.
refieren a este santo: Beata Ana María Taigi


Vicente Strambi, hijo de un boticario de Civita Vecchia, nació el l de enero de 1745. Parece haber sido un niño travieso y vivaracho que gustaba de participar en las jugarretas de los muchachos. No tardó en ponerse de manifiesto la inclinación religiosa de Vicente, y sus padres la alentaron y le aconsejaron que hiciera los estudios para el sacerdocio diocesano. Así lo hizo el chico, pero durante un retiro anterior a su ordenación, quedó bajo la influencia de san Pablo de la Cruz, el fundador de los pasionistas y, el 20 de septiembre de 1768, tras de luchar contra la oposición paterna, ingresó al noviciado de la congregación. Casi desde el principio se le confiaron importantes cargos: sus misiones públicas atraían a gran número de fieles y la cosecha de almas era abundante. Apenas ordenado sacerdote, fue nombrado profesor de teología y de elocuencia sagrada y, desde la edad de treinta y cinco años en adelante, desempeñó, uno tras otro, los puestos de mayor responsabilidad en la congregación. En 1781 fue provincial y, al cabo de veinte años de trabajos para superar las muchas dificultades que se le presentaron a causa de la caótica situación de Italia, fue nombrado obispo de Macerata y Tolentino en 1801, en contra de su voluntad.

El celo infatigable por la mayor gloria de Dios y por el mantenimiento de la disciplina regular que empleó Vicente durante su obispado, tuvo como consecuencia una extraordinaria renovación del fervor, tanto entre el clero como entre los laicos, en toda aquella región de Italia. En 1808, se negó a pronunciar el juramento de sumisión al imperio de Napoleón Bonaparte, fue expulsado de su diócesis y tuvo que arreglárselas como pudo para administrarla desde lejos y por carta. Tras la caída de Napoleón, en 1813, regresó a Macerata entre jubilosas demostraciones populares, pero aún no estaba al cabo de los contratiempos. Cuando Napoleón escapó de su destierro en la isla de Elba, la ciudad de Macerata se convirtió en el cuartel general del bonapartista Murat y los diez mil hombres de su ejército. Cerca de allí se libró la batalla contra los austríacos que derrotaron completamente a las fuerzas de Murat, y éstas, durante su desordenada huida, comenzaron a saquear la ciudad de Macerata, hasta que el obispo Vicente, como otro san León, salió a enfrentarse con las hordas desenfrenadas, conjuró a Murat para que impusiera el orden y, a fin de cuentas, salvó a la ciudad de la desatada rapacidad de los soldados vencidos. El gesto intrépido del santo pastor tuvo que repetirse poco después con los mismos buenos resultados, ante los vencedores ejércitos de Austria que entraron a Macerata al salir los franceses. Sólo a él debe la ciudad el haberse salvado. Después de aquellos sucesos, se desató una epidemia de tifus y hubo una pavorosa esacasez de provisiones; en el curso de aquellas calamidades, el obispo sostuvo en alto la moral y la confianza en Dios con su heroico ejemplo. Varias de las reformas disciplinarias que impuso, provocaron un resentimiento tan profundo que, según se asegura, más de una vez se hizo el intento de asesinarlo. Al morir el papa Pío VII, el obispo Strambi renunció a su cargo y, a instancias de León XII, su fiel amigo, estableció su residencia en el Quirinal, donde actuó como consejero confidencial del Papa. Durante todas aquellas vicisitudes Vicente no había disminuido para nada las austeridades y penitencias de su vida privada, pero ya para entonces sus fuerzas se habían agotado y, tal como lo había vaticinado la beata Anna María Taigi, hija de confesión del obispo, recibió la santa comunión por última vez, el 31 de diciembre, y murió al día siguiente, l de enero de 1824, precisamente cuando cumplía la edad de setenta y nueve años. San Vicente Strambi fue canonizado en 1950.

Véanse las biografías escritas en italiano por el P. Stanislaus (1925), por Mons. F. Cento (1950), quien escribió otra biografía del mismo santo, en francés (1950), así como la del P. Joachim (1925).

fuente: «Vidas de los santos», Alban Butler

domingo, 19 de octubre de 2008

SAN PABLO DE LA CRUZ
Fundador de los Padres y Hermanas pasionistas

Fiesta: 19 de Octubre

De las cartas de San Pablo de la Cruz: Predicamos a Cristo crucificado

Nació en Ovada (Liguria) el año 1694; de joven ayudó a su padre en el oficio de mercader. Movido por el deseo de perfección, renunció a todo y se dedicó al servicio de los pobres y los enfermos, juntándosele después varios compañeros. Ordenado sacerdote, trabajó con intensidad creciente por el bien de las almas, estableciendo casas de la Congregación que él había fundado, ejerciendo la actividad apostólica y mortificándose con duras penitencias. Murió en Roma el día 18 de octubre del año 1775. -Del Oficio de Lectura

Vida de San Pablo de la Cruz

Pablo Danei Massari nació en Ovada, Italia, el 3 de enero de 1694; más tarde se trasladó a Castellazzo-Bormida, no lejos de su pueblo natal. Su madre le enseñó a encontrar en la Pasión de Cristo la fuerza para superar las pruebas. Le recordaba del crucifijo cada vez que experimentaba algún sufrimiento. Enamorado de Jesús Crucificado desde su infancia, quiso entregarle toda su vida.

Su padre le leía las vidas de Santos y esto lo animaba mucho a ser mejor. Aquel buen hombre le avisaba también acerca de lo peligroso y dañino que es juntarse con malas compañías. Así lo libró de muchos males.

A los 15 años, un inspirado sermón cambió su vida. Su tema era la frase de Jesús: "Si no se convierten y no hacen penitencia, todos perecerán".  Para Pablo fue el momento que el llama "conversión". Hizo una confesión general y desde aquel día empezó a una vida de penitencia muy rigurosa. Dormía en el suelo,  ayunaba, dedicaba varias horas de la noche a rezar y a leer libros santos. Luego organizó con algunos de sus compañeros una asociación de jóvenes para ayudar a los demás con sus palabras y buenos ejemplos a ser mejores. Varios de esos muchachos se hicieron religiosos después. Durante una grave enfermedad, la visión del infierno le horrorizó.

Hacia 1715-1716, deseoso de servir a Cristo, se alistó en el ejército en Venecia. Quería defender el cristianismo de los turcos que amenazaban a Europa. Pero, mientras adoraba el Santísimo Sacramento en una iglesia, comprendió que no era aquella su vocación. Abandonó el camino militar, sirvió algunos meses en una familia y regresó a casa. Aunque un tío sacerdote le dejaba una herencia para que se casara, Pablo renunció. Rechazó también unos negocios muy prometedores que le ofrecían y se quedó por varios años en la casa de sus padres dedicado a la oración, a la meditación y a practicar la caridad hacia los pobres.

Hacer memoria del Crucificado
La Virgen María se le apareció y le dió a conocer el hábito, el emblema y el estilo de vida de una comunidad religiosa, que giraría siempre en torno a Jesucristo Crucificado. Pablo presentó estos mensajes al obispo de Alejandría, Mons. Gattinara y a su director espiritual. Previo el juicio de confesores prudentes, el obispo le revistió del hábito de la Pasión el 22 de noviembre de 1720.  Se pasó 40 días en una habitación junta a la sacristía de la iglesia de San Carlos, en Castellazzo para redactar los Reglamentos de la futura comunidad a quienes llamaba "Los Pobres de Jesús".  Vivía todo este tiempo a pan y agua y durmiendo en un lecho de paja. Sus experiencias y el estado de su espíritu durante aquella "cuarentena" se han conservado con el nombre de "Diario Espiritual".  

Concluida la experiencia, el obispo le autorizó a vivir en la ermita de San Esteban de Castellazzo y a realizar apostolado como laico, ayudando a los sacerdotes a dar clases de catecismo y dando misiones. En el verano de 1721 viajó a Roma, con el deseo de obtener del Papa una audiencia, a fin le explicarle las luces recibidas sobre una futura Congregación. Los oficiales de la residencia Papal no le dejaron entrar por parecerles un aventurero más.

Votos y Fracasos
En la basílica de Santa María la Mayor de Roma, ante la Virgen "Salus Populi Romani", hizo voto de consagrarse a promover la memoria de la Pasión de Jesucristo.

De regreso a su pueblo se detuvo un poco en Orbetello, en la ermita de la Anunciación de Monte Argentario. En Castellazzo se le asoció su hermano Juan Bautista y se fueron a hacer vida eremítica en Monte Argentario. Después, invitados por Mons. Pignatelli, estuvieron en la ermita de Nuestra Señora de la Cadena en Gaeta. Mons. Cavallieri los recibió un tiempo en Troia y volvieron a Gaeta, pero esta vez fueron al santuario de la Virgen de la Civita, en Itri.

Fracasaban una y otra vez los intentos de fundar una comunidad. Para ser predicadores de la Pasión necesitaban acceder al sacerdocio por lo que viajaron a Roma. En el hospital de San Gallicano atendieron a los enfermos mientras estudiaban teología. El Papa los saludó en el Celio, junto a la iglesia llamada 'La Navicella' y les permitió oralmente fundar en Monte Argentario. Una vez ordenados sacerdotes en 1727, los dos hermanos abandonaron Roma para marchar a Monte Argentario.

Los primeros candidatos que se presentaron pidiendo ser admitidos en la nueva Congregación encontraron demasiado duro el Reglamento y se retiraron. Mientras tanto San Pablo de la Cruz y un compañero suyo viajaban por los pueblos predicando misiones y obteniendo muchas conversiones.

Comienzos de la Comunidad de los Pasionistas
El Papa Benedicto XIV aprobó los Reglamentos pero suavizándolos un poco. Entonces empezaron a llegar novicios y pronto tuvo tres casas de religiosos pasionistas.

En todas las ciudades y pueblos a donde llegaba predicaba acerca de la Pasión y Muerte de Jesucristo. Le gustaba utilizar símbolos que ayudasen a expresar la pasión. A veces se presentaba con una corona de espinas en la cabeza, siempre llevaba en la mano una cruz. Con los brazos extendidos, el santo hablaba de los sufrimientos de Nuestro Señor en forma que conmovía aun a los más duros e indiferentes. A veces, cuando el público no demostraba conversión, se azotaba violentamente delante de todos, por los pecados del pueblo, de modo que hacía llorar hasta a los soldados y a los bandoleros.

Un oficial que asistió a algunos de sus sermones decía: "Yo he estado en muchas batallas, sin sentir el mínimo miedo al oír el estallido de los cañones. Pero cuando este padre predica me hace temblar de pies a cabeza". Es que Dios le había dado la eficacia de la palabra y el Espíritu Santo le concedía la gracia de conmover los corazones.

En los sermones era duro para no dejar que los pecadores vivieran en paz con sus vicios y pecados, pero luego en la confesión era comprensivo y amable, invitándolos a hacer buenos propósitos, animándolos a cambiar de vida, y aconsejándoles medios prácticos para perseverar siendo buenos cristianos, y portándose bien.

Dones extraordinarios
Dios colmó a San Pablo de la Cruz con dones extraordinarios. A muchas personas les anunció cosas que les iban a suceder. Curó a innumerables enfermos. Estando a grandes distancias, de pronto se aparecía a alguno para darle algún aviso de importancia y desaparecía inmediatamente. Rechazaba toda muestra de veneración que quisieran darle pero las gentes se apretujaban junto a él y hasta le quitaban pedacitos de su sotana para llevarlos como reliquias y recuerdos.

Con su hermano Juan Bautista trabajaron siempre juntos predicando misiones, enseñando catecismo y atendiendo pobres. Como ambos eran sacerdotes, se confesaban el uno con el otro y se corregían en todo lo necesario. Pablo sufrió mucho la muerte de su hermano en 1765.

Aunque desde 1747 San Pablo fue siempre superior general, no dejó de predicar ni de escribir cartas como director espiritual. El Instituto tropezó con oposiciones dentro de un sector de la lglesia y la fundación de varios conventos se suspendió hasta que una comisión pontificia dictaminó en favor de los Pasionistas.

Religiosas pasionistas.

San Pablo de la Cruz fundó la comunidad de las Hermanas Pasionistas que se dedican también a amar y hacer amar la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Una campesina, Lucía Burlini, le habló de las "palomas del Calvario", símbolo de unas almas con el mismo espíritu contemplativo que los religiosos. Aunque Pablo tardó casi cuarenta años en realizar esta idea, en 1771 nacieron las Pasionistas de clausura en Corneto, Tarquinia. Al frente puso a Ma.Crucificada Constantini, benedictina, que con permiso de Clemente XIV pasó al nuevo monasterio.

Ultimos años
En 1772 sintiéndose muy enfermo mandó pedir al Papa su bendición para morir en paz. Pero el Sumo Pontífice le respondió que la Iglesia necesitaba que viviera unos años más. Entonces se mejoró y vivió otros tres años.

Después de la supresión de la Compañía de Jesús, Clemente XIV llevó a los Padres de la Misión a la iglesia de San Andrés del Quirinal y concedió a Pablo de la Cruz la casa y la basílica de los Ss. Juan y Pablo. En ella, junto al Coliseo, vivió los últimos años de su vida; allí recibió las visitas de Clemente XIV, en 1774, y de Pío V1 en 1775. Y allí falleció unos meses más tarde, el 18 de octubre de 1775, a la edad de ochenta años.

Sus reliquias se conservan en la capilla que se inauguró en 1880.

En 1867 fue declarado santo.